sábado, 7 de marzo de 2009

Ceres, diosa de la agricultura



La mitología nos trae historias bellas, saber de ellas, es saber del mundo que te rodea, y de cómo se interpretaba la vida y el transitar de las estaciones. Me pregunto, en estos días en los que antes o en medio del trasiego de preparar la cena, habida tanta información al alcance de todos, parece menguar y diluirse en el espacio. En una de las clases de Conocimiento del Medio, el profesor explicaba por medio de un esquema en Powe Point, las funciones de dicha asignatura en alumnos de Educación Primaria. Había contenidos, que decía que no entraban dentro del ciclo de Primaria. ¿ Se han de poner tantas puertas al conocimiento?, está claro que el poder de abstración de un niño lleva un desarrollo biológico, que va posibilitando la comprensión de cosas más complejas conforme va avanzando en edad, pero a los niños se les puede explicar mil cosas, falta saber hacerlo. Los libros de texto se han instalado en las aulas como panacea del conocimiento, y dejan al profesor como autómata que sigue de manera mecánica lo que dicta el texto. Me niego, porque se puede enseñar de otra manera. Aprenden los niños, o están reteniendo, para luego olvidar. Recopiladores de datos, que engullen de manera puntual para un exámen, ese conocimiento inerte y muerto pasa al olvido, externamente se cree que el niño ya controla esos conocimientos, y nada más lejos que el olvido, le suena pero no lo sabe ubicar. Tal vez sea, que interese que el olvido exista, porque una población que piensa, es una población alerta ante la manipulación externa. Observo, y parecemos estar inmersos en un concurso televisivo, pasando fases, sin saber, al paso siguiente ni de la vivida previamente, ni con la conciencia de cuál se vivirá próximamente. Cosas que me vienen a la cabeza, será el viento que se ha parado en esta mañana soleada de sábado.

viernes, 6 de marzo de 2009

Despistes a primera hora

Viento
Viento, ayer ya lo decían los telediarios, estamos en alerta Naranja. Y me digo yo, que aparte del viento, nuestra huerta también está en alerta naranja, porque va menguando. Hoy es día de despistes matutinos, de eso que te pones a hacer una cosa en cuestión, y se te va el santo al cielo, como quien no quiere la cosa. Menos mal que el teléfono es fiel amigo, y nos permite avisar a quienes esperan. Bendito invento el teléfono, sobre todo por las facturaciones que hacen las grandes compañías.

jueves, 5 de marzo de 2009

Miyazake, un genio del dibujo japonés



Si eres de la tanda de los treinta y tantos, esta escena no te debe de ser desconocida. Si estás por encima o por debajo, tampoco te serán desconocidos. Más allá de las connotaciones subliminales de la propia serie, Heidi marcó un hito en la programación para el público infantil. Miyazaki, creador a su vez de Marco, telita la serie con el dramón, hizo no hace mucho una película excelente: "El viaje de Chihiro". Informarse de este genial dibujante: http://www.nausicaa.net/miyazaki/miyazaki/index_spanish.html

martes, 3 de marzo de 2009

1.000 visitas, tela marinera



Lo sé, es un número, uno más, insignificante si se compara con los miles de millones de clicks y de visitas que hay por la red, pero a mí, este número me hace ilusión. Por los que han llegado de paso, por los que han llegado a caso hecho, por los que llegaron de rebote y se vuelven a pasar y leer de nuevo. Así que gracias por hacer que este contador haya llegado al 1000, que vengan otros miles, y que sean muchas las veces que me pueda sentar un ratito frente al ordenador, y hacer una de las cosas que más me gustan en este mundo, escribir. El mejor premio, hacer de vez en cuando lo que a uno realmente le satisface.

lunes, 2 de marzo de 2009

Marta Graham, o el inicio de la Danza Moderna



"The body says what words cannot." - Martha Graham
En 1998, la revista "Time", la nombra bailarina del siglo XX. Si ayer hablábamos de un genial fotógrafo, hoy damos paso a Marta Graham, para que dance como ella guste por este blog.
Os dejo un enlace, y si queréis ver algo sobre ella:

domingo, 1 de marzo de 2009

Con la mente en otra dimensión







Sólo quería decir que, la otra noche cené en exceso, todo hay que decirlo. Deliciosamente en exceso, un menú de degustación, de miniaturas excelentemente cocinadas, y que me reí mucho en el transcurso de la cena. No como en otras reuniones sentados frente al plato, en el que el aburrimiento me hace planear con la mirada como estos niños, cuánto queda, los postres, uff, por fin me puedo pirar. Son eso, comidas o cenas con poca sal intelectual.

Robert Doisneau



Fotógrafo francés, publicista de la casa Renault, Robert Doisneau nos regala una de las muchas escenas de la calle parisina, tal como esta de "Beso en el Hotel de Ville". Observador incansable, maestro de los pequeños detalles, atrapa con su cámara la magia de la vida, el encanto de lo cotidiano a través del click de la cámara. Esta fotografía, fué publicada por la revista "Time" allá por el año 1950. La historia de esta foto, trajo mucha tela. Mucho se ha escrito sobre esa capacidad de Doisneau de captar lo cotidiano, el momento y el gesto preciso. Y sin embargo, no hay en el beso nada de espontáneo.La historia oculta de la foto se conoció hace unos quince años, cuando un matrimonio, Denise y Jean-Louis Lavergne, se presentaron en sociedad como los protagonistas de aquella famosa escena. En realidad, no eran los primeros. Ya antes otras parejas habían pretendido ser los retratados para obtener alguna ganancia. Pero los Lavergne fueron más lejos: ellos querían el beso de la fama. Aseguraban que habían estado ese mismo día frente al Hotel de Ville y tenían para exhibir un diario con sus recuerdos, un supuesto parecido, y algunas prendas muy semejantes a las de la foto: una pollera y un saco de ella, una bufanda que a él le había regalado su hermana para Navidad. La pareja recibió en principio un cierto reconocimiento de la prensa y hasta fue filmada para un documental sobre Doisneau, pero luego su participación no fue incluida. Ellos decidieron entonces ir por más: se presentaron en la Justicia exigiendo una retribución de cien mil dólares por el uso de su imagen. El juicio obligó a Doisneau a salir de su silencio y a decir lo que hubiera preferido callar: que la foto distaba de ser espontánea. Había contratado a una pareja de actores –que no eran los Lavergne– para obtener la imagen deseada.El fotógrafo ganó el juicio al presentar como prueba la serie completa de fotos tomadas en distintos puntos de París con la misma pareja. Pero la magia se había roto. La idea de ese momento de pasión espontánea captada por el ojo sensible del artista quedó hecha trizas. Doisneau había encontrado a los actores en un café cerca de la escuela de teatro y les había propuesto posar para la foto. Y eso no fue todo: con la publicidad del juicio apareció la verdadera protagonista de la escena, la actriz Françoise Bornet, y le estampó al fotógrafo un beso de Judas: quería un porcentaje de las ganancias. Otra vez Doisneau ganó en los estrados: pudo comprobar que había pagado el trabajo de Bornet y su compañero como se había pactado. A esa altura, el fotógrafo ya debía pensar que hay besos que matan.Si esto fuera una novela, cabría imaginar un final estilo Dorian Gray. La foto sufriría lentamente un proceso de transformación, en el que el gesto de los protagonistas del beso se iría convirtiendo en un rictus un poco más amargo día a día, con cada intento por obtener más y más dinero de esa expresión de romanticismo. Y un día alguien descubriría que la pareja ya no se está besando, que miran a cámara hartos, decididos a no ser más el símbolo del amor.Pero no es así. La imagen sigue intacta, perfecta, ajena a toda especulación tejida a su alrededor. Y usted, querido lector, siendo pagado o no, recuerda cuál fué su último beso intenso, ajeno a cualquier mirada, en medio de la calle. Yo sí que lo recuerdo, y pese a no tener una instantánea de él, se quedó como uno de los mejores recuerdos perdidos en la noche.